30 octubre 2012



Quiero compartir este texto que me llego en un correo de JUAN CARLOS QUEZADA muy interesante para tener en cuenta en nuestro crecimiento personal, acerca del liderazgo, la ley de atracción y el camino al exito...
Para aplicar ya...


      1. Permitir que las opiniones de los demás controlen tu vida

La gente conoce tu nombre, pero no tu historia. Han oído lo que has hecho,
pero no por lo que has pasado. Así que, que importa lo que los demás opinen.
Al final, lo que cuenta es lo que piensas de ti mismo.
A veces hay que hacer exactamente lo que es mejor para ti y tu vida,
y no guiarse por las opiniones de los demás.

2. La vergüenza de los fracasos del pasado

Algunas veces fallarás y eso está bien. Cuanto más rápido se acepta esto,
más rápido se podrá seguir adelante con ser brillante.
Tu pasado no es igual a tu futuro. Sólo porque fallaste ayer, o todo el día
de hoy, o hace un momento, o en los últimos seis meses, o durante los
últimos dieciséis años, no tiene ningún impacto en el momento actual.
Lo único que importa es lo que estás haciendo ahora mismo.

3. Ser indeciso sobre lo que quieres

Nunca saldrás de donde está hasta que decidas dónde preferirías estar.
Todo es cuestión de buscar y perseguir tu pasión. Descuidar la pasión
bloquea el flujo creativo. Cuando eres apasionado, estás energizado.
Del mismo modo, cuando te falta pasión, tu energía está baja y es
poco productiva. La energía lo es todo cuando se trata de ser exitoso.
Toma la decisión de averiguar lo que deseas, y luego persíguelo con pasión.


4. Postergar los objetivos que te interesan

Hay dos opciones principales en la vida: aceptar las condiciones existentes,
o aceptar la responsabilidad de cambiarlas. Sigue tu intuición. No dejes de
intentar hacer lo que realmente quieres hacer. Cuando hay amor e inspiración,
no te puede ir mal. Y sea lo que sea que quieras hacer, hazlo ahora, porque
dentro de un año, desearás haber comenzado hoy.


5. La elección de no hacer nada

Tú no puedes escoger cómo vas a morir, ni cuándo. Sólo puedes decidir cómo
vas a vivir, ahora mismo. Cada día es una nueva oportunidad de elegir.
Decide cambiar tu perspectiva. Escoge mover el interruptor que hay en
tu mente de negativo a positivo. Selecciona encender la luz y deja de
preocuparte por la inseguridad y la duda. Elige hacer el trabajo que te haga
sentir orgulloso. Decide ver lo mejor en los demás, y mostrar lo mejor de ti
a los demás. Escoge vivir verdaderamente, ahora mismo.

6. Tu necesidad de tener razón

Si sigues diciendo que tienes razón, aunque sea cierto en este momento,
con el tiempo estarás equivocado. Apunta hacia el éxito, pero nunca
renuncies a tu derecho a equivocarte. Porque cuando lo hagas, también
perderás tu capacidad de aprender cosas nuevas y seguir adelante con tu vida.

7. Huir de los problemas que se deben solucionar

Hacemos que la vida sea más difícil de lo que tiene que ser. Las dificultades
comenzaron cuando ... las conversaciones se convirtieron en mensajes de texto,
los sentimientos se convirtieron en algo subliminal, el sexo se convirtió en un
juego, la palabra "amor" quedó fuera de contexto, la confianza se desvaneció
así como la honestidad desapareció, la inseguridad se convirtió en una forma
de vida, los celos se convirtieron en un hábito, ser lastimado o salir herido
empezó a sentirse como natural, y huir de todo esto se convirtió en
nuestra solución. Deja de correr! Afronta estos problemas y soluciónalos,
comunícate, aprecia, perdona y ama a la gente de tu vida que se lo merezcan.

8. Inventar excusas en lugar de tomar decisiones

La vida es un ejercicio continuo en la solución creativa de problemas
ósea situaciones. Un error no se convierte en un fracaso hasta que
te rehúsas a corregirlo. Por lo tanto, la mayoría de los fracasos a largo
plazo son el resultado de personas que buscaron excusas en lugar
de tomar decisiones.


9. Pasar por alto los puntos positivos en tu vida

Lo que se ve a menudo depende enteramente de lo que se está buscando.
Haz tu mejor esfuerzo y entrega el resto. Cuando te quedas estancado
en el lamento de la vida que piensas que deberías haber tenido,
terminas perdiéndote la belleza de la vida que tienes.
Te será muy difícil ser feliz si no eres agradecido por las cosas buenas
que tienes en tu vida en este momento.



1o. No apreciar el momento presente

No recordamos días, recordamos momentos. Con demasiada frecuencia,
tratamos de lograr algo grande, sin darnos cuenta de que gran parte
de la vida está compuesta de pequeñas cosas. Vive con autenticidad
y aprecia cada momento precioso de tu viaje. Porque cuando finalmente
llegues a tu destino deseado, te lo garantizo, otro viaje va a comenzar.
Si quieres consultar al autor visita el siguiente enlace:
 

24 octubre 2012


Quiero compartir excelente artículo del blog de Stepien y Barno

ESOS LOCOS ARQUITECTOS




En su día, si alguien nombraba la palabra “el arquitecto” ya te imaginabas alguien importante a quien casi se podía reverenciar. Sin embargo, en la actualidad, la profesión ha caído en desdicha; por un lado, se asocia a un sector especulador que macizó media España y, por otro, aunque sea dura la expresión, no tienen donde caerse muertos.

Ciertamente, en parte es así; pero solo en parte. Si miramos un poco más allá, los que fueron la mano ejecutora del desastre urbanístico, en realidad, fueron unos pocos y la suma del total de arquitectos sobrepasa los 50.000. Todavía quedan, seguramente, 49.000 que no tuvieron nada que ver con todo aquello.

La mayoría de ellos, se apasionaron por la arquitectura, como quien se enamora del amor. De tan enamorados que estuvieron, las horas se les convirtieron en minutos y todas ellas se iban en complacer a su amada arquitectura. Así pasaron los cinco años de carrera o seis o más, porque en estas escuelas las notas, en general, no se regalan, se sudan y de qué manera. Encima de la tarima hay de todo, profesores buenos, profesores buenos pero con un ego de elefante (que en realidad no son tan buenos) y, como en todo, malos, muy malos. Pero casi todos ellos, incluso estos últimos, a su manera están hipnotizados por la arquitectura.

Estos estudiantes, echan el resto en cada entrega, es decir en cada proyecto que realizan, que no por casualidad se llama entrega. Y se auto-exprimen tanto que sus amigos desaparecen y ellos desaparecen para sus familias. Puede dar la impresión, desde fuera, que es una vida dura; pero, desde dentro, es la vida. La única vida que entienden cuando les pica el virus de la arquitectura.

Una vez en la calle, ven la realidad y, a veces, la realidad no les ve a ellos. Demasiadas horas entre arquitectos, demasiado tiempo pecando de endogamia. Eso sí, el número de parejas entre cartabones y escuadras, o, mejor dicho, entre polilíneas y fatal error, es con diferencia el mayor de todas las carreras.

Los arquitectos no duermen; no es broma, no duermen, o por lo menos no lo hacen cuando tienen estar enfrascados en el final de un proyecto. Están diseñados para la excelencia; sí, ya sabemos, que suena un poco cursi. Pero es así. No se conforman con algo correcto, trabajan hasta que ya no se puede mejorar o sí, pero llega la famosa entrega y en el último minuto, sin aliento, llegan (cuando llegan) con toda la tarea. A veces, después de cientos de horas de trabajo, no saben dónde tienen que mandar proyecto y se les pasa el plazo. Son así. Con los detalles burocráticos no son muy buenos, con la gestión tampoco; les gusta más crear, soñar y pensar un mundo mejor.

Que están desconectados de la realidad. Puede ser, pero están hechos de buena pasta y, a pesar de la que está cayendo, no se quejan mucho. Un sector con mucho más del 50 por ciento de paro y casi no abren la boca. Son modosos hasta para eso; de hecho, muchos todavía no reconocen estar en paro, porque hay un proyecto, bueno, un posible proyecto, para un primo suyo que quizás un día rehabilite no sé que cobertizo. A veces el primo es el propio arquitecto. Esto de amar lo que hacen, les lleva al dudoso límite entre ser buenos y ser tontos. Se aprovechan de ellos, sin duda, y encima se sigue pensando que cobran un pastón por hacer cuatro dibujos. Y no es así; en general, dibujan y mucho, pero dibujan ilusiones, definen realidades y ayudan a muchas familias a que su existencia sea más feliz. Y, encontrar la felicidad es la única meta importante que vale la pena tener.

Por ello y por mucho más, aunque parezca que están locos y ya nadie les necesita, los arquitectos no bajan la cabeza y siguen pensando que una vida mejor es posible; un mundo con arquitectura de la buena; si no, no vale la pena. En fin… esos locos arquitectos ¿tú también eres uno de ellos?

* Este artículo ha sido escrito con carácter divulgativo y sin ningún tipo de ánimo de lucro. Así que, si te apetece compartirlo en cualquier otro medio, estaremos encantados de que lo hagas siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.

Autores de la entrada: Stepienybarno

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